La voz de las islas en Europa

Opinión


Silvia Delgado

 

Durante cinco años, la Cámara de Mallorca ha ocupado la Presidencia de Insuleur, la red de Cámaras de Comercio Insulares de la UE que se constituyó en 2000 en Quios (Grecia) para hacer llegar los intereses y necesidades de las empresas insulares a los dirigentes y legisladores europeos.

El pasado 8 de mayo cedimos la presidencia de la red a una Cámara Griega, el Pireo, acompañada de una audición pública a la que asistió, como colofón a una productiva actividad de lobby en Bruselas, la comisaria europea de Pesca y Medio Marino, María Damanaki, entre otros autoridades de la UE. 

En este quinquenio, los intereses de las empresas insulares –poniendo de relieve las desventajas y las oportunidades- se han defendido a través de varias líneas de acción, marcadas por el discurso común de que las islas tienen obstáculos competitivos permanentes igual que las montañas u otras zonas aisladas. Como los obstáculos del hecho insular no se recogieron en los tratados constituyentes de las entonces Comunidades Europeas, a diferencia de la ultraperificidad, debidamente regulada y protegida, estamos abocados a desarrollar acciones específicas de lobby, de supervisión legislativa, de concienciación..., para que los representantes europeos sean conscientes de esta problemática a la hora de legislar y la regulen adecuadamente.

Así, el discurso de Insuleur está basado en que las islas, como regiones que sufren dehandicaps naturales graves y permanentes, tienen que tener su propio tratamiento en las diferentes políticas de la Unión Europea. Las islas tienen que ser objeto de una “atención particular”, como bien dice el tratado sobre el funcionamiento de la UE (artículo 174). Para ello, la Cámara de Mallorca, como la más alta representación de Insuleur, ha remitido a las instituciones europeas ‘papeles de posición’ a fin de que concreten esta atención en las normativas que derivan del Tratado y en particular en los sectores claves para las islas:


1) En el marco de la política regional y de los diferentes fondos estructurales, así como en el marco de las ayudas de Estado con finalidad regional.


2) En el sector turístico, la UE tiene que cumplir con su nuevo papel asignado por el tratado de Lisboa a fin de:


A Permitir a los destinos europeos ser competitivos frente a terceros países, garantizando cierta armonización de la cualidad del servicio ofrecido y promoviendo esta cualidad (por ejemplo a través de la creación de una marca “destino Europeo”) entre los mercados turísticos internacionales.


B Ayudar a los destinos turísticos “maduros” a luchar contra la obsolescencia, desarrollando la innovación y propiciando la diversificación del sector turístico.


C Propiciar que las empresas locales (especialmente las PYME), y a través de ellas los territorios insulares, se beneficien de lo que aporta el turismo a las economías insulares.


3) El sector del transporte marítimo y aéreo, vital para las islas, tiene que tomar en consideración las características y necesidades propias de estos territorios, como los sobrecostes de transporte y las dificultades añadidas, que les impiden competir en igualdad con las empresas del continente.


4) Las políticas y normativas europeas cuyo desarrollo resulta más difícil y costoso en las islas (como la reducción de emisiones de CO2).


La UE podría compensar parte de estos inconvenientes a través de la política de competencia, limitando los efectos de las reglas sobre ayudas de Estado para las islas, por ejemplo, u otorgándoles derogaciones particulares en áreas bien determinadas.

Hay que recordar que Europa también puede aprovecharse de las ventajas que representan estos territorios, especialmente en materia de energías renovables y desarrollo sostenible. La UE tiene que ayudar a las islas a impulsar el sector, a través de programas, financiación y apoyo a iniciativas como por ejemplo el “Pacto de las islas”.

Para ello, además de los ‘papeles de posición’, se han desarrollado audiciones públicas de gran repercusión con los responsables de implementar estas políticas; se ha colaborado en proyectos europeos interinsulares como apuesta por el desarrollo y visibilidad europea de nuestras empresas; se ha participado activamente en los comités de EuroChambres, la mayor red europea de empresas; se ha trabajado con los gobiernos regionales complementando la acción de política regional con la vertiente empresarial en distintos foros, como la comisión de islas de la CRPM; se participa en foros de debate organizados por las instituciones europeas como stakeholder preferente en temas insulares; se ha asesorado a la Comisión para la regulación de aspectos como la agricultura en las islas o elturismo costero y marítimo, entre un largo etcétera.

Por ello y para garantizar que los intereses y necesidades de las empresas de Mallorca sigan representadas y defendidas en Bruselas, la Cámara mantiene la Secretaría General de la Red en este nuevo mandato que ahora se inicia. La voz de las islas, la voz de las empresas insulares, seguirá llegando al corazón de Europa.

Silvia Delgado
Responsable de Relaciones Europeas e Innovación de la Cámara de Mallorca
Miembro del Comité Técnico de Insuleur
Coordinadora del Comité y Secretaria de la Presidencia 2012-2014