“Se han de recuperar valores como el esfuerzo, el sacrificio, la recompensa o la justicia para cambiar las cosas en España”

Josep Ginesta es director del Área Laboral y Capital Humano de la firma de consultoría y asesoría Ribé Salat, además de profesor universitario y consejero de la Asociación Española de Dirección y Desarrollo de Personas (AEDIPE). Recientemente ha visitado la isla para participar en una jornada organizada por Ribé Salat y Club Cambra Mallorca, con el patrocinio de Banca March, en la que nos ha hablado de reformas legislativas, relaciones laborales y recuperación económica.

 

En su última charla en Palma ha analizado "El nuevo marco de relaciones laborales después de la crisis". ¿Se ha acabado la crisis?
Todavía estamos en situación de crisis, pero es en momentos como éste cuando tenemos capacidad de cambiar todo aquello en lo que hemos estado fallando hasta ahora.

 

Durante el encuentro ha hablado de la última Reforma de la legislación laboral española, ¿es una herramienta para, tal y como cita el BOE, "acabar con la rigidez del mercado de trabajo y sentar las bases para crear empleo estable"?
Las reformas laborales nos ofrecen instrumentos que permiten cambiar aquello que no funciona, pero, como todo, hay que usarlas en su justa medida. A la hora de aplicarlas se deben también gestionar emociones, expectativas, angustias y miedos de las personas. El resultado variará en función de cómo se utilicen, ya que afectarán al compromiso de los trabajadores, indispensable en el funcionamiento de una organización.

 

¿Cómo valora los resultados de la Reforma de 2012?
No ha dado resultados positivos en temas de empleo y salario, pero sí presenta aspectos que, utilizados adecuadamente, permitirían devolver al trabajo aquellas oportunidades que había tenido siempre. La posibilidad de adaptar las condiciones laborales a la realidad de cada empresa, los convenios colectivos, la distribución irregular de la jornada y la movilidad funcional, entre otras, son herramientas que favorecen la flexibilidad interna en una entidad.

 

¿En qué se está fallando?
Los instrumentos de los que hablamos se han usado ya en una situación crítica y no ha su debido tiempo. Los cambios, cuanto antes se apliquen, antes resolverán el problema. En España, falta pedagogía, que el empresariado conozca y utilice esta flexibilidad de la que hablamos, que, hoy en día, solo se aplica en algunas grandes empresas. Además, las empresas han de concienciarse y tener una visión estratégica sobre el factor humano, tener en cuenta a las personas.

 

¿Está cerca la luz al final del túnel?
Empiezan a vislumbrarse datos positivos, pero también es verdad que la calidad del trabajo que se está creando no favorece a la recuperación económica y que la presión sobre el poder adquisitivo de las personas influye directamente en la demanda. El "colchón" social está bajando y eso supone un problema a corto plazo. Además, buscar competitividad a costes bajos es una batalla perdida en España; se ha de aportar un valor añadido al trabajo. Es importante recuperar ciertos valores que se han perdido, los que llevaron a nuestro país a convertirse en primermundista, tales como el esfuerzo, el sacrificio, la recompensa o la justicia. Tenemos una oportunidad para cambiar las cosas.