Gual de Torrella insta en el Congreso de los Diputados a mejorar la fiscalidad del sector náutico español

El Presidente de la Cámara de Comercio, Industria y Navegación de Mallorca, Joan Gual de Torrella, abogó ayer ante la Comisión de Industria, Turismo y Comercio del Congreso de los Diputados por un cambio en la fiscalidad que se aplica al sector de chárter náutico en España, ante la pérdida de competitividad que conlleva la actual frente a otros destinos competidores.


En concreto, Gual de Torrella pidió la supresión del Impuesto de Matriculación para embarcaciones, que grava con un 12% el precio de adquisición de una embarcación de más de 8 metros y que únicamente se cobra en España.

 

A pesar de que con este impuesto se recauden 19,5 millones de euros anuales (datos de 2009), tiene un elevado coste, ya que supone una importante merma de competitividad para un sector que, según los últimos datos disponibles, a nivel nacional genera unos 1.000 millones de ingresos, atrae a unos 600.000 turistas extranjeros y da empleo a unas 41.000 personas anualmente. De esta forma, su supresión se vería ampliamente compensada por un significativo aumento en los impuestos sobre Sociedades o Renta.


En su comparecencia ante los diputados, Gual de Torrella abordó la situación actual del sector náutico español --tanto en su vertiente industrial como del sector turístico vinculado--, que por la asfixiante regulación fiscal ha pasado de tener una relevancia económica importante a situarse muy por detrás de países como Francia o Italia, que hoy en día facturan cerca de 10 veces más por construcción de embarcaciones de recreo que España.


La vertiente turística del sector náutico ofrece además para España una gran oportunidad para las tan anheladas diversificación y desestacionalización, ya que puede ofrecer a los crecientes demandantes de esta modalidad unas buenas infraestructuras portuarias (más de 320 puertos, 107 mil amarres y 950 empresas náuticas), una climatología agradable la mayoría del año, una costa atractiva para la navegación y un estilo de vida y ocio satisfactorio para su demanda.


Los usuarios de turismo náutico tienen además un alto poder adquisitivo, ya que el gasto total por viaje náutico en nuestro país se sitúa en torno a los 1.260 euros, y tienen una estancia media de 7 días (frente a los 3 o 4 días del turismo tradicional), una cifra que en el caso de los archipiélagos se extiende hasta los 11 días de media, de los que 7 se dedican a la actividad del chárter náutico (alquiler de embarcaciones), mientras el resto se aloja en establecimientos hoteleros. Y todo ello sin incluir la renta que generan las embarcaciones de gran eslora, que triplican las cifras de gasto
náutico.


Por ello, Joan Gual de Torrella insistió ante los diputados en la contradicción de mantener unas limitaciones fiscales que, si bien generan unos ingresos de 19,5 millones de euros anuales, perjudican a un sector que no sólo arroja ya cifras mucho más destacadas, sino que tiene aún un gran recorrido por delante tanto en su vertiente industrial como turística.


Hasta un 30% más caro en España

 

Recordó asimismo que a la aplicación únicamente en España del Impuesto de Matriculación o Impuesto Especial sobre Determinados Medios de Transporte (IEDMT), se suma el hecho de que en algunos países se aplican ventajas fiscales que permiten la reducción o exención del pago del IVA por compra de embarcaciones, que en el caso de España se sitúa en el 18%. Así, en algunos casos, la compra de embarcaciones en España puede ser un 30% más cara que en otros países.


Muy al contrario, el resto de países competidores del Mediterráneo ven en el sector del chárter náutico un filón de actividad turística de alto poder adquisitivo y con vinculaciones directas con la industria náutica, por lo que han decidido mimarlo y apostar por él, con el resultado de que en los últimos años han ganado cuota de mercado mientras que España la ha visto reducirse progresivamente, con perjuicios no sólo para la compra de embarcaciones sino también para la actividad en las empresas chárter y en los puertos del país.


Esta merma es particularmente importante en el subsector de los megayates (embarcaciones de más de 24 metros de eslora), ya que si no aplicara el Impuesto de Matriculación, España podría concentrar un 30% de las reservas de esta modalidad, que genera unos 768 millones de euros anuales, de los que Francia e Italia concentran un 59%. Es decir, España podría obtener unos 136 millones de euros, frente a la práctica inactividad que registra en la actualidad.


Por todo ello, el Presidente de la Cámara de Comercio, Industria y Navegación de Mallorca pidió a los miembros de la Comisión de Fomento del Congreso de los Diputados una revisión de la fiscalidad del sector náutico español, haciendo un especial hincapié en la supresión del Impuesto de Matriculación, cuyos ingresos se verían compensados por el aumento de recaudación que se registraría mediante Sociedades o Renta.


Asimismo, Joan Gual de Torrella invitó a los diputados a seguir ejemplos como el de Italia, que está ya trabajando en esta línea fiscal, o el de Canarias, donde existe hace años un Registro Especial de Buques y Empresas Navieras de Canarias (REBECA) permite ofrecer ventajas a las embarcaciones que en él se incluyen, algo que podría aplicarse en este caso a las embarcaciones de recreo.